Desde el ambón, y sin improvisar – ¡por primera vez! – el Papa Francisco
invitó a todos, especialmente “a todos los que ocupan puestos de
responsabilidad en el ámbito económico, político o social, a todos los
hombres y mujeres de buena voluntad”, a ser “custodios” de la creación,
“del designio de Dios inscrito en la naturaleza, guardianes del otro,
del medio ambiente”.
En una Plaza de San Pedro abarrotada de fieles y en presencia de jefes
de Estado y personalidades procedentes de todo el mundo, el Papa
Francisco, como el “pobrecillo” cuyo nombre ha adoptado, habló de cuidar
la naturaleza y al hombre “para dar esperanza” a la humanidad hoy.
“Cuando el hombre falla en esta responsabilidad, cuando no nos
preocupamos por la creación y por los hermanos, entonces gana terreno la
destrucción y el corazón se queda árido. Por desgracia, en todas las
épocas de la historia existen ‘Herodes’ que traman planes de muerte,
destruyen y desfiguran el rostro del hombre y de la mujer”, dijo el
Papa.
Hablando de la figura de san José – y tras una dedicatoria afectuosa a
Benedicto XVI – Francisco recordó que ser “custodio” es “escuchar a
Dios, dejarse guiar por su voluntad, y precisamente por eso ser más
sensible aún a las personas que se le han confiado, saber cómo leer con
realismo los acontecimientos, estar atento a lo que le rodea, y saber
tomar las decisiones más sensatas”.
La vocación de custodiar no es sólo para los creyentes, subrayó el Papa:
“corresponde a todos” custodiar “toda la creación, la belleza de la
creación, como se nos dice en el libro del Génesis y como nos muestra
san Francisco de Asís: es tener respeto por todas las criaturas de Dios y
por el entorno en el que vivimos”.
“Es custodiar a la gente, el preocuparse por todos, por cada uno, con
amor, especialmente por los niños, los ancianos, quienes son más
frágiles y que a menudo se quedan en la periferia de nuestro corazón. Es
preocuparse uno del otro en la familia: los cónyuges se guardan
recíprocamente y luego, como padres, cuidan de los hijos, y con el
tiempo, también los hijos se convertirán en cuidadores de sus padres. Es
vivir con sinceridad las amistades, que son un recíproco protegerse en
la confianza, en el respeto y en el bien. En el fondo, todo está
confiado a la custodia del hombre, y es una responsabilidad que nos
afecta a todos”.
Custodiar es también “cuidar de nosotros mismos. Recordemos que el odio,
la envidia, la soberbia ensucian la vida. Custodiar quiere decir
entonces vigilar sobre nuestros sentimientos, nuestro corazón, porque
ahí es de donde salen las intenciones buenas y malas: las que construyen
y las que destruyen. No debemos tener miedo de la bondad, más aún, ni
siquiera de la ternura”.
El Papa concluyó con una reflexión sobre el ministerio del Sucesor de
Pedro: “también el Papa, para ejercer el poder, debe entrar cada vez más
en ese servicio que tiene su culmen luminoso en la cruz; debe poner sus
ojos en el servicio humilde, concreto, rico de fe, de san José y, como
él, abrir los brazos para custodiar a todo el Pueblo de Dios y acoger
con afecto y ternura a toda la humanidad, especialmente los más pobres,
los más débiles, los más pequeños”.
Fuente:
http://www.aleteia.org/es/especial/el-papa-invita-a-todos-a-custodiar-la-creacion-y-al-hombre-586001