Lunes, julio 15, 2013
Cuando fue elegido Benedicto XVI tras la muerte de Juan Pablo II, el siguiente cardenal más votado fue Jorge Mario Bergoglio. ¿Había una rivalidad entre el Card. Ratzinger y quién iba a ser su sucesor?
El Papa Wojtyla falleció el 2 de abril
de 2005. El cónclave que elegiría al siguiente Vicario de Cristo inició
el día 19 de ese mismo mes. Y, como es de esperar, junto con las
oraciones de la grey católica por su nuevo Pontífice, aparecieron la
predicciones de los vaticanistas.
El procedimiento habitual de estos “expertos” consiste
en proponer como “papable” a un cardenal de cada continente y, para
asegurar el pronóstico, elaboran además una lista de los “top 5”. Por
eso, en los elencos sonaban cardenales de todo el mundo, pero no
figuraban dos nombres: el de Joseph Ratzinger, quien sería el sucesor de
Juan Pablo II, ni el de Jorge Bergoglio, entonces cardenal de Buenos Aires.
Lo que ocurre durante las votaciones en la Capilla Sixtina
queda bajo secreto pontificio. De manera que la información que tenemos
sobre lo que ocurrió durante esos momentos no es del todo fiable y
puede tener mucho de especulación. Sin embargo, si la tomamos con esta
reserva nos puede ser útil para ver algo del perfil del actual
Pontífice.
En ese cónclave de 2005, según estas
informaciones,el Cardenal bonaerense quedó segundo en las votaciones.
Algunos medios de comunicación, al enterarse de esta situación, ya “a
posteriori” quisieron adarle un toque sensacionalistas, poniendo como
contrincantes a Joseph Ratzinger y a José Mario Bergoglio, como si ambos hubieran estado compitiendo por la Sede de Pedro durante el cónclave.
En realidad, estas crónicas –con independencia de su
exactitud– nos muestran la gran personalidad de estos dos cardenales que
llegarían a ser Papas. Se dice que los resultados de la primera
votación fueron así: Ratzinger, con 47 votos; Bergoglio, con 10; Martini, con 9(M. Escobar, Francisco. El primer Papa latinoamericano, 2013, p.68).
Tras estos resultados un poco inesperados, “Bergoglio se mostraba en las comidas y el resto de las reuniones como una persona esquiva, abrumado por la responsabilidad que podía caer sobre sus hombros”, (Ibídem).
Para la segunda votación, las tendencias se complicaron
pues el resultado fue “de 65 votos para Ratzinger, pero aún le faltan 12
para llegar a la mayoría necesaria de dos tercios. De nuevo, la gran
sorpresa es el argentino, que supera la treintena con 35 votos”
(Ibídem). Tiempo después, el Card. Bergoglio contó que
sentía ‘pudor, vergüenza’ cuando escuchaba su nombre, en la capilla
Sixtina, entre los grandes candidatos a Papa (cfr. S. Rubin et al, El Papa Francisco, 2013, p. 128).
En la tercera votación, el Card. Ratzinger
quedó a 5 votos de los 77 necesarios para ganar la elección, y el Card.
Bergoglio obtuvo 5 más que en la ronda anterior.“Al parecer, el propio
Bergoglio pidió a sus votantes que eligieran a Ratzinger” (Escobar, p.
70). La cuarta votación fue la definitiva:“Ratzinger llega a los 84
votos y Bergoglio obtiene 26”(Ibídem). Así, el Cardenal argentino, por
su voluntad, quedó en segundo lugar.
Con independencia de la certeza de estos datos, podemos
ver la actitud del que llegaría a ser el primer Papa latinoamericano: no
buscaba el poder, ni consideraba un rival al elegido, Benedicto XVI.
Además, se puede apreciar que el Card. Bergoglio buscó el bien de la Iglesia antes que el suyo. Este perfil garantiza un Pontificado de servicio y no de políticaFuente
http://amqueretaro.com/2013/07/el-primer-conclave-del-card-bergoglio/.html
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