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• actualizado a las 04:20 PM
Tras presidir la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en Río de Janeiro, el pontífice argentino se explayó este lunes a un grupo de 70 periodistas que lo acompañó en el vuelo de Brasil a Italia.
Inimaginable bajo el pontificado de Benedicto XVI, el
papa argentino habla sin tapujos con los periodistas durante una hora y
15 minutos sin esquivar asuntos delicados ni ahorrando anécdotas
curiosas.
Siete días después de haber admitido que detestaba dar
entrevistas y de bromear con los periodistas llamándolos "leones
feroces", Francisco se explayó este lunes al selecto grupo de 70
periodistas que lo acompañó en el vuelo papal de Río de Janeiro a Roma.
Afectuoso, simpático, habló de Curia Romana, banco del
Vaticano, Brasil, Vatileaks, Benedicto XVI, divorciados, aborto,
sacerdocio femenino, reformas, homosexuales...
Interrogado sobre si se asustó cuando leyó el informe
sobre Vatileaks, la fuga masiva de documentos reservados del papa
Benedicto XVI a la prensa que reveló un grave estado de corrupción
interna, Francisco confesó que no quedó sorprendido.
"No, no me he asustado. Es un problema grande, pero no me he asustado", dijo.
"Les voy a contar una anécdota sobre el informe
Vatileaks. Cuando fui a ver al Papa Benedicto, después de rezar en la
capilla nos reunimos en el estudio y había una caja grande y un sobre.
Benedicto me dijo: en esta caja grande están todas las declaraciones que
han prestado los testigos. Y el resumen y las conclusiones finales
están en este sobre. Y aquí se dice tal, tal, tal... Lo tenía todo en la
cabeza", contó.
Un periodista le preguntó sobre su relación con
Benedicto XVI: "Es como tener al abuelo en casa, pero el abuelo sabio.
En una familia el abuelo está en casa, es venerado, es amado, es
escuchado. Él es un hombre de una prudencia... No se mete", reconoció.
La experiencia más impactante que ha tenido durante su
breve pontificado ha sido en la isla italiana de Lampedusa, para dar
alivio a los cientos de inmigrantes ilegales que arriesgan su vida para
entrar a Europa.
A propósito del maletín negro que cargó durante el viaje
de ida y de regreso suscitando la curiosidad de medio mundo, confesó
divertido que se trata del equipaje de una persona normal.
"No tenía la llave de la bomba atómica. Llevaba el
maletín porque siempre lo he hecho. Cuando viajo lo llevo. Dentro llevo
la cuchilla de afeitar, el breviario, la agenda, un libro para leer",
dijo. "Debemos habituarnos a ser normales. La normalidad de la vida",
agregó.
Francisco reconoció con sinceridad que se siente encerrado en el Vaticano.
"¿Usted sabe las veces que he tenido ganas de pasear por las calles de Roma?", dijo.
"Porque a mí me gusta andar por las calles, me gustaba
tanto y en ese sentido me siento un poco enjaulado. Pero debo decir que
los de la Gendarmería vaticana son buenos, son realmente buenos y yo les
estoy agradecido. Ahora me dejan hacer unas cuantas cosas más, pero es
su deber garantizar la seguridad. Enjaulado en ese sentido, de que me
gusta andar por la calle, pero entiendo que no es posible, lo entiendo.
Lo dije en ese sentido. Porque, como decimos en Buenos Aires, yo era un
sacerdote callejero", explicó.
Fuente
http://noticias.terra.com/internacional/renuncia-y-sucesor-de-benedicto-xvi/papa-francisco-hace-confesiones-curiosas-de-regreso-a-roma,1a0f4d8ebd520410VgnCLD2000000ec6eb0aRCRD.html
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