Domingo, 28 de julio de 2013 | 4:30 am
Gira en Brasil. Un millón y medio de peregrinos
abarrotaron las arenas de Copacabana para escuchar el discurso de
despedida del Papa argentino, quien hoy domingo culmina su histórica
gira por Brasil. En la víspera les dio un jalón de orejas a los obispos.
Vivien Sequera y Marco Sibaja. AP.
RÍO DE JANEIRO.
En un mensaje enérgico y autocrítico, el papa Francisco reconoció el sábado que la iglesia ha perdido fieles porque no ha sabido ofrecer respuestas para el mundo moderno, por lo que pidió a los obispos formar ministros "capaces de enardecer el corazón de la gente".
Al hablar con obispos brasileños, Francisco reconoció que "muchos se han ido porque se les ha prometido algo más alto, algo más fuerte, algo más veloz", según el texto preparado de su discurso, en un acto que no fue transmitido al público ni por radio ni televisión porque el pontífice deseaba una reunión en un clima más familiar, de acuerdo con el Vaticano.
"A veces perdemos a quienes no nos entienden porque hemos olvidado la sencillez, importando de fuera también una racionalidad ajena a nuestra gente. Sin la gramática de la simplicidad, la iglesia se ve privada de las condiciones que hacen posible 'pescar' a Dios en las aguas profundas de su misterio", expresó el santo padre ante unos 300 de los 400 obispos que tiene Brasil.
Fue un discurso claro y firme, el más largo del pontífice desde que llegó a Brasil el 22 de julio para participar de la Jornada Mundial de la Juventud hasta el próximo 29 de julio, y el más largo del pontificado que inició en marzo.
Conferencia Episcopal
Un mensaje similar pronunciará Francisco cuando hoy domingo se reúna con delegados de Conferencia Episcopal Latinoamericana, dijo en conferencia de prensa el vocero del Vaticano, Federico Lombardi.
El papa "desea tomar la ocasión de hablar a los obispos de Brasil y hablar a los obispos de América Latina... (y dar) la orientación", explicó.
La estancia del pontífice en Brasil ha sido marcada por el fervor religioso, emoción y escenas coloridas y musicales. De fondo: el mensaje papal a la iglesia y a los jóvenes de salir a las calles para recuperar valores y evangelizar.
DEFENDER LA AMAZONÍA
El papa Francisco defendió la conservación de la Amazonía y el medio ambiente al tiempo que exhortó a tratar la selva como un jardín.
El pontífice se reunió con algunos miles de representantes de la élite política, empresarial y cultural de Brasil en el Teatro Municipal de Río de Janeiro, donde también estrechó las manos de indígenas que dijeron provenir de una tribu que ha estado combatiendo a hacendados y granjeros que intentan invadir sus tierras en el estado Bahía, en el noreste del país.
Los indígenas le colocaron un colorido tocado de plumas en la cabeza.
En un discurso por separado a los obispos, el papa pidió el "respeto y la protección de toda la creación que Dios le ha confiado al hombre, no para que sea explotada indiscriminadamente, sino más bien para ser convertida en un jardín".
En una fiesta llena de música y risas de niños recibió flores de bailarinas y llamó a representantes de la sociedad civil al diálogo entre todos los sectores para enfrentar las diferencias.
Y ese pedido de diálogo se extiende a la propia iglesia.
Para el papa, la iglesia tiene que perder el miedo de acercarse a esos fieles que se han alejado en busca de otras opciones, tras reconocer que "tal vez el mundo parece haber convertido a la iglesia en una reliquia del pasado".
"Hace falta una iglesia que no tenga miedo a entrar en su noche. Necesitamos una iglesia capaz de encontrarse en su camino. Necesitamos una iglesia que sepa dialogar con aquellos discípulos que, huyendo de Jerusalén, vagan sin una meta, solos, con su propio desencanto, con la decepción de un cristianismo considerado estéril", dijo Francisco a los obispos.
El mensaje fue un enérgico llamado para que los líderes eclesiales formen religiosos capaces de entusiasmar a los fieles con una iglesia que tal vez "se ha mostrado demasiado débil, demasiado lejana de sus necesidades, demasiado pobre para responder a sus inquietudes".
"Si no formamos ministros capaces de enardecer el corazón de la gente, de caminar con ellos en la noche, de entrar en diálogo con sus ilusiones y desilusiones, de recomponer su fragmentación, ¿qué podemos esperar para el camino presente y futuro?", preguntó Francisco.
Ello implica también hablar a los fieles en un lenguaje comprensible.
Poco antes, durante un encuentro con representantes de la sociedad civil los exhortó a dialogar.
"Un país crece cuando sus diversas riquezas culturales dialogan de manera constructiva: la cultura popular, universitaria, juvenil, la cultura artística y tecnológica, la cultura económica, de la familia y los medios de comunicación", dijo Francisco.
"Diálogo, diálogo, diálogo", repitió.
Al concluir el discurso recibió el saludo de representantes de la sociedad civil: los niños le entregaron flores y lo cobijaron en un abrazo todos juntos. Luego tres indígenas se acercaron y Francisco impidió que se arrodillaran frente a él: los tomó del brazo y estando de pie los abrazó y les hizo la señal de la cruz en la frente.
Callejeros de la fe
Durante la misa con 655 obispos y miles de religiosos, los exhortó a educar a los jóvenes "a salir, a ponerse en marcha, a ser callejeros de la fe".
Así como el jueves llamó a los jóvenes a escuchar a los viejos, el sábado llamó a los obispos a escuchar a los jóvenes. "Sepamos perder el tiempo con ellos... No podemos permanecer encerrados en la parroquia, en nuestras comunidades, cuando hay tanta gente esperando el evangelio", señaló.
Desde su elección como jefe del catolicismo mundial, en marzo, el argentino Jorge Mario Bergoglio insiste en que la iglesia tiene que salir a encontrarse con las personas.
El jueves, en un encuentro con peregrinos de su país, Francisco pidió a los jóvenes "hacer lío", una expresión coloquial que utilizó para pedirle a los fieles sacudir a la iglesia y llevarla a las calles.
"No es un simple abrir la puerta para acoger, sino salir por ella para buscar y encontrar. Pensemos con decisión en la pastoral desde la periferia, comenzando por los que están más alejados, los que no suelen frecuentar la parroquia. También ellos están invitados a la mesa del Señor. En el cruce de los caminos andá a buscarlos", manifestó el papa a los clérigos en la catedral.
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El papa dijo que "los políticos deben mirar al pueblo para que ese pueblo se desarrolle... un diálogo entre los credos, las razas", aseguró Paulo Alonso, rector de la Universidad Cidade, en Río de Janeiro.
En la plaza frente al teatro, Marcelo Lisboa, un estudiante de 18 años, dudó de que en Brasil haya un diálogo entre los distintos sectores que protagonizaron protestas recientes y el gobierno.
El papa Francisco habló con franqueza de un “éxodo” de fieles
El papa Francisco, en una valoración inusualmente franca sobre la situación de la Iglesia Católica, dijo el sábado que la institución debería mirarse al espejo y preguntarse por qué tantas personas están abandonando la fe de sus padres.
Francisco, que viajó esta semana a Río de Janeiro para un festival católico llamado la Jornada Mundial de la Juventud, aludió al "misterio difícil de quien abandona la Iglesia" porque cree que "ya no puede ofrecer algo significativo e importante".
El secularismo y la agresiva expansión de los evangélicos han arrebatado muchos seguidores a la Iglesia Católica incluso en América Latina, la reserva espiritual del catolicismo con cuatro de cada seis fieles del planeta.
Unas 3.000 personas, en su mayoría mujeres de la llamada "Marcha de las Putas", protestaron en Copacabana para defender sus derechos reproductivos en contraposición con la posición de la Iglesia Católica que rechaza el aborto y el uso de anticonceptivos.
Fuente:
http://www.larepublica.pe/28-07-2013/papa-francisco-pide-a-los-obispos-enardecer-el-corazon-de-la-gente
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